Priligy

El medicamento Priligy (dapoxetina) es el primer fármaco desarrollado específicamente para el tratamiento de la eyaculación precoz en hombres, siendo éste un problema bastante común en nuestra sociedad. Además, existen muchos factores que contribuyen a la eyaculación precoz, encontrándose entre estos las anomalías naturales, un estilo de vida inadecuada y trastornos mentales.

Indicaciones

Este fármaco es útil para el tratamiento de la eyaculación precoz en los hombres y se recomienda en aquellos pacientes que cumplan los siguientes requisitos:

  • Control insuficiente de la eyaculación;
  • El tiempo para la eyaculación intra-vaginal es inferior a 2 minutos;
  • Eyaculación persistente o repetida después de una mínima estimulación sexual antes, durante e inmediatamente después de la penetración sexual, y que en consecuencia, se da antes del momento deseado por el paciente;
  • un pronunciado estado de estrés o dificultades que surgieron a raíz de problemas de eyaculación precoz anteriores.

Este medicamento es seguro y eficaz en edades comprendidas entre los 18 y 64 años y únicamente se debe usar en aquellos pacientes diagnosticados con eyaculación precoz. De esta forma, no está pensado para aquellos hombres que quieran prolongar las relaciones sexuales al retrasar la eyaculación.

Además, no hay datos sobre la seguridad del fármaco en los hombres a los que no se les ha diagnosticado eyaculación precoz.

Antes de comenzar el tratamiento con este medicamento, es necesaria la opinión de un médico o profesional de la salud.

El mecanismo de acción de la dapoxetina en la eyaculación precoz se asocia a un retraso en la recaptación neuronal de serotonina y a una mayor potenciación de la acción de los neurotransmisores sobre los receptores pre-sinápticos y post-sinápticos.

Contraindicaciones

Queda totalmente desaconsejado el uso de este medicamento si el paciente presenta hipersensibilidad o alergia a alguno/s de los componentes que forman parte del medicamento.

Entre otras contraindicaciones se incluyen:

  • Insuficiencia cardiaca;
  • Problemas en la conducción del impulso nervioso en el corazón (bloqueo AV, síndrome del seno débil);
  • Cardiacisquemia;
  • Defectos de las válvulas cardíacas;
  • Insuficiencia hepática y renal de moderada a grave;
  • Síncope en la historia clínica;
  • Trastornos mentales (manía, depresión grave) en la historia;
  • Edad inferior a los 18 años.

Dosis y administración

Este medicamento se toma por vía oral entero y con un vaso de agua, además, da igual si se toma antes o después de comer
La dosis inicial recomendada es de 30 mg y se debe tomar entre 1y 3 horas antes de las relaciones sexuales.

Es importante destacar que el tratamiento no puede empezar con una dosis de 60 mg. De hecho, solo se podrá aumentar la dosis en caso de que la de 30 mg no surtiese efecto o bien si el paciente no experimentó reacciones adversas de gravedad moderada o grave tras la toma de la dosis mínima o síntomas que pudiesen indicar una posible pérdida de la consciencia. Así pues, en caso de que no aparezcan tales síntomas o que el efecto de la dosis mínima fuese insuficiente, se podrá aumentar a 60 mg por 1 dosis (por día).

Del mismo modo, se debe tener en cuenta que la frecuencia y fuerza de los efectos secundarios aumentan cuando se toma una dosis de dapoxetina de 60 mg.
Recuerde no superar la dosis máxima permitida y la frecuencia de toma de píldoras: 1 vez al día (24 horas).

Si no se espera tener relaciones sexuales ese día, no es necesario que tome una pastilla.

Por su parte, el médico que le haya prescrito el medicamento podrá evaluar la necesidad clínica de continuar con el medicamento de forma prolongada pasadas las primeras cuatro semanas de tratamiento o al menos después de tomar 6 (seis) dosis.

Este tratamiento implica realizar consultas al menos una vez cada seis meses.

En aquellos pacientes con insuficiencia renal y hepática leve, no será necesario reajustar la dosis y se debe evitar su uso en personas mayores de 65 años.

Sobredosis

Por el momento, no se han descrito casos de sobredosis de dapoxetina. Sin embargo, y en teoría, una sobredosis podría dar lugar a signos claros de intoxicación como náuseas, vómitos, taquicardia, temblores, agitación y desmayos.

El tratamiento que se recomienda en estos casos consistiría en un lavado gástrico, la toma de enterosorbentes y el tratamiento sintomático.

La diálisis, hemodiálisis, diuresis forzada, hemoperfusión o transfusión de sangre han demostrado ser ineficaces y hasta el momento, no se conoce ningún antídoto específico.

Efectos secundarios

En algunos casos, Priligy puede provocar alguno/s de los siguientes efectos secundarios:

  • Estados depresivos, euforia, cambios de humor, nerviosismo, ansiedad, trastornos del sueño, bruxismo, disminución del deseo sexual o anorgasmia;
  • Mareos, dolor de cabeza, somnolencia, temblor, alteración de las sensaciones gustativas, sedación o somnolencia repentina;
  • Midriasis, dolor ocular o discapacidad visual;
  • Vértigo, zumbido en los oídos;
  • Hiperemia cutánea, sofocos, hipotensión, taquicardia, hipertensión ortostática o aumento de la presión arterial;
  • Congestión nasal, boca seca, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dispepsia, flatulencia, ganas de defecar;
  • Erupción cutánea, hiperhidrosis, picazón, sudor frío;
  • Disfunción eréctil, trastornos de la eyaculación, parestesia en los genitales masculinos;
  • Alergias;
  • Debilidad, aumento de la fatiga, fiebre, ansiedad, sensación de intoxicación o síndrome de abstinencia.

En caso de que manifieste algún efecto secundario inusual tras la toma del medicamento, deberá comunicárselo cuanto antes a su médico para estudiar los posibles cambios del tratamiento

Precauciones

Es importante destacar que el fármaco Priligy puede afectar leve o moderadamente a la capacidad para conducir vehículos u otros mecanismos ya que en algunas personas, llegó a provocar mareos, problemas de atención, desmayos, visión borrosa y somnolencia. Así pues, es fundamental que los pacientes eviten en la medida de lo posible las situaciones traumáticas, incluyendo la conducción y el mantenimiento de maquinaria.

Los datos sobre la eficacia y seguridad del fármaco durante más de 24 semanas son limitados. Del mismo modo, es conveniente revisar al menos cada seis meses la necesidad clínica de un tratamiento continuado y la relación riesgo-beneficio de este tratamiento.

Por su parte, no se ha establecido la eficacia y seguridad del fármaco en pacientes mayores de 65 años y se debe tener precaución al tomar el medicamento en caso de que haya patologías previas de riñón.

Finalmente, queda totalmente desaconsejado el uso del medicamento si tiene la función renal gravemente afectada y en aquellos pacientes con disfunción hepática moderada o grave.